El brutalismo en Madrid: Un paseo por un estilo arquitectónico diferente

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El brutalismo en Madrid: Un paseo por un estilo arquitectónico diferente

Hoy en día, muchos de estos edificios siguen existiendo y se han convertido en parte del paisaje que disfrutamos de la ciudad. ¿Nos damos un paseo por algunos de ellos? 

Texto: IÑAKI GONZÁLEZ  ·  Imagenes: ONL

Cuando pensamos en la arquitectura de una ciudad como Madrid, se nos vienen a la cabeza distintos estilos que han ido abriéndose paso y definiendo la época en la que fueron construyéndose. El “Madrid de los Austrias”, el barroco clasicista encabezado por maestros como Francesco Sabatini, el neoclasicismo del siglo XIX de edificios tan ilustres como el Palacio de las Cortes donde se encuentra el actual Congreso de los Diputados…

Pero uno de los que más me llama la atención personalmente no suele estar entre los más comentados. ¿Te suena el brutalismo? Si no es así, no solo te lo explico sino que te voy a recomendar un paseo por Madrid donde podrás ver algunos de los ejemplos más destacados de este movimiento.

¿Qué es el brutalismo?

Estamos acostumbrados a rechazar el cemento y el hormigón como elementos de las ciudades. Se ha abusado mucho por su bajo coste, sí, pero también se han hecho muchas obras que también hay que poner en valor y ver con una perspectiva que no sea la de nuestros ojos acostumbrados al terror del cemento gris y aburrido de muchas ciudades.

Para entender el origen del brutalismo, tenemos que remontarnos hasta las épocas de 1950 a 1970, las décadas inmediatamente posteriores al fin de la 2ª Guerra Mundial en Europa y a la reconstrucción también en España después de nuestra propia Guerra Civil. En aquel momento, triunfaba el Movimiento Moderno como estilo arquitectónico, y fue de ahí de donde precisamente surgió.

Estamos acostumbrados a rechazar el cemento y el hormigón como elementos de las ciudades.

Le Corbusier, uno de los principales exponentes, fue quien dio origen al nombre, ya que denominaba a este estilo hormigón crudo o béton brut u en francés, lo que terminó evolucionando en brutalismo. Conviene no confundir la brutalidad estética a la que parece aludir el nombre (y que en algunas ocasiones también se cumple) con la mención real a uno de sus materiales de construcción estrella.

Si algo caracteriza al brutalismo es precisamente eso, la elección de materiales como el hormigón. También geometrías angulares que se repiten constantemente, apariencias ásperas aunque sean otros materiales. De hecho, también hay algunas construcciones brutalistas que utilizan otros materiales como ladrillo, piedra o incluso cristal.

El Banco de Londres, la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, o el Monumento Buzludja  búlgaro son algunos de los ejemplos de brutalismo que encontramos a lo largo de todo el planeta, pero no tenemos que irnos tan lejos para encontrar construcciones de este estilo.

Los años 50 en España fueron una época en la que se empezaba poco a poco a dejar atrás lo más duro de la posguerra, comenzó el éxodo rural del pueblo a la ciudad y urbes como Madrid crecieron mucho más. Ante esto, la ciudad tuvo que buscar alternativas para estar a la altura, hubo que invertir en distintos tipos de construcción, no solo en viviendas, y una apuesta modesta como el brutalismo fue una de las soluciones que se impusieron. 

Hoy en día, muchos de esos edificios siguen existiendo y se han convertido en parte del paisaje que disfrutamos de la ciudad. ¿Nos damos un paseo por algunos de ellos? 

Facultad de Ciencias de la Información

(José María Laguna Martínez y Juan Castañón Fariña – 1979)

No, el edificio que alberga la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense no fue una antigua cárcel de mujeres, ni basó sus planos en una cárcel canadiense. Corren muchos rumores sobre este emblemático edificio de la Ciudad Universitaria madrileña, pero la realidad es que los arquitectos José María Laguna Martínez y Juan Castañón Fariña utilizaron el brutalismo para su ejecución. 

Su obra completa hubo de ser completada en dos fases (1971-1974 y 1975-1979) y la falta de fondos para la misma hizo que tuvieran que buscar soluciones constructivas para adaptarse además a un terreno hostil como supone el desnivel que hay entre la avenida Complutense y el arroyo Cantarranas donde se ubica. El resultado es tan llamativo que hasta Alejandro Amenábar la utilizó como escenario para su primera película, Tesis.

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La Corona de Espinas

(Fernando de Higueras y Antonio Miró Valderde- 1970)

La sede del Instituto de Patrimonio Cultural de España, que también encontramos en la Ciudad Universitaria de Madrid, es más conocida como la “Corona de Espinas” debido a su planta circular y su cornisa recortada por grandes picos. 

Por supuesto, el hormigón armado no falta en esta construcción de cuatro plantas que recibió en 2001 el estatus de Bien de Interés Cultural. Su estructura se compone alrededor de un claustro central que se subdivide en 30 “gajos”, cada uno de ellos dividido en dos en el exterior. Si cuentas, no verás 60 sino 56: cuatro de ellos están ocupados por la escalera de entrada.

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Torres Blancas

(Francisco Javier Sáenz de Oiza – 1968)

Si vienes desde la A2 en dirección Madrid, cuando estés llegando a Avenida de América encontrarás una construcción que llama la atención a simple vista: el edificio de Torres Blancas. No busques más de una torre ni el color blanco: a pesar del nombre, solo hay una. Se cree que en el proyecto original iban a ser dos torres y de hormigón blanco, pero se trata de otra leyenda urbana.

En realidad, el término en plural se refiere a los múltiples cilindros que componen este edificio y que finalmente se unen para crear una única torre. Sobre el color, fue un truco que utilizó el arquitecto, Francisco Javier Sáenz de Oiza, para que saliera adelante el proyecto y que no pareciese tan arriesgado por su color gris. Como curiosidad, Torres Blancas no tiene pilares: se sustenta únicamente por sus paredes externas su estructura vertical interna.

Ubicación Google Maps: Torres Blancas. Haz click aquí.

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Filipinas

(Cecilio Sánchez-Robles Tarín – 1970)

En el número 40 de Conde de Peñalver, se encuentra esta iglesia cuyo estilo está totalmente alejado de otros lugares de culto católicos. Su construcción tuvo lugar entre 1967 y 1970 sobre el antiguo edificio donde se encontraba el Convento del Rosario de Madrid, que hoy en día sigue existiendo en el interior de la iglesia.

Puede pasar desapercibida debido a que se encuentra rodeada de edificios y solo se ve su frontal desde el exterior. Al entrar, la sensación es totalmente distinta. La altura, el tratamiento de la luz y la geometría brutalista hacen que la visita sea muy recomendable más allá de las creencias religiosas de cada uno.

Ubicación Google Maps: Nuestra Señora del Rosario de Filipinas. Haz click aquí.

Edifio Pirámide

(Antonio Lamela – 1979)
edificio piramide madrid
edificio piramide madrid

Se encuentra en pleno Paseo de la Castellana de Madrid, concretamente sobre los terrenos en los que se alzaba el antiguo palacio de los condes de San Bernardo. Su tronco piramidal no se debe únicamente al ingenio de su arquitecto, Antonio Lamela, sino las limitaciones de las ordenanzas municipales en cuanto al retranqueo desde la calle.

Además de esta estructura, destacan sus materiales para convertirlo en uno de los ejemplos más sonados del brutalismo en Madrid. El hormigón armado vuelve a estar presente en su exterior.

Ubicación Google Maps: Edificio Pirámide. Haz click aquí.

Bonus track: Torres Colón y Club Stella

(Antonio Lamela – 1979) y (Fermín Moscoso del Prado Torre – 1945)
Torres Colón Brutalismo
Torres Colón Brutalismo

No están consideradas como brutalismo, pero su estilo también se asemeja a algunos de los aspectos más “toscos” de este estilo arquitectónico y por ello no he querido dejar pasar la oportunidad de recomendaros su visita en este paseo por Madrid.

Por un lado, encontramos las Torres Colón, un rascacielos de 23 plantas que actualmente ocupan las oficinas de la Mutua Madrileña en la Plaza de Colón de la capital. Se trata de dos torres que en un principio iban a ser independientes pero que, tras una reforma en los años 90, se unieron mediante una escalera de incendios que cuelga de un remate de color verde con forma de enchufe.

Ubicación Google Maps: Torres Colón. Haz click aquí.

madrid stella club piscina
madrid stella club piscina

Por otro lado, tenemos en Arturo Soria y con la M30 a sus pies la piscina del Club Stella, que en este caso encuentra su semejanza con un barco varado. Cerró sus puertas como piscina de este club náutico en 2006, pero en 2011 el ayuntamiento de Madrid garantizó su protección incluyéndola dentro de un plan que prohíbe modificar sus fachadas o jardines.

Ubicación Google Maps: Torres Colón. Haz click aquí.

Un paseo altamente recomendable por un Madrid que en ocasiones no es tan conocido. ¿Conocéis alguna propuesta más para añadir a este tour?

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